Uso de Inteligencia Artificial

Política de uso de la inteligencia artificial

Las herramientas de inteligencia artificial (IA) pueden ser un buen apoyo para el aprendizaje en esta y otras materias, siempre que se utilicen de forma adecuada. Cuando se emplean de manera permanente como atajo y se delegan en ellas los procesos cognitivos necesarios para avanzar en la materia, la IA puede perjudicar el proceso de aprendizaje. Por este motivo, se presentan los siguientes lineamientos.

El criterio general para esta materia es simple: la IA puede utilizarse como asistente de aprendizaje, pero no como reemplazo del trabajo intelectual que se espera del quienes cursan.

El uso de IA se trata de la misma manera que la colaboración con otras personas. Se permite discutir ideas, pedir explicaciones y contrastar interpretaciones, tanto con compañeros y compañeras como con asistentes basados en IA. Se pueden utilizar estas herramientas para comprender conceptos, explorar ideas, destrabar confusiones y buscar explicaciones alternativas. Asimismo, se alienta a compartir con el equipo docente respuestas erróneas obtenidas mediante IA o a discutir aspectos que generen confusión. Sin embargo, no está permitido copiar ni presentar como propio contenido generado por una IA, del mismo modo que no es aceptable presentar como propio el trabajo de otra persona.

En esta materia se han modificado muchas actividades en las que la IA podía utilizarse para obtener directamente el producto entregable de la tarea (por ejemplo, informes de trabajos prácticos). Esto reduce la posibilidad de presentar producciones realizadas con IA. No obstante, el riesgo de utilizar estas herramientas sin una comprensión real de los contenidos sigue estando presente. Por lo tanto, todas las entregas deben reflejar exclusivamente la comprensión propia de los estudiantes.

Para evitar confusiones, se proponen las siguientes heurísticas prácticas:

- No copiar ni pegar contenido generado por una IA en el trabajo propio. La interacción
con la herramienta debe utilizarse como instancia de aprendizaje, y luego el trabajo debe
redactarse con palabras propias.
- No tener simultáneamente abierta la entrega y la herramienta de IA. Se recomienda
primero consultar, reflexionar y aclarar ideas, y luego cerrar la herramienta y redactar
la entrega.
- Evitar asistentes integrados que escriban directamente en documentos o código,
más allá de un corrector gramatical básico.

La distinción clave es si la IA contribuye a la comprensión o si está realizando el trabajo intelectual que se espera que realice el estudiantado (¿quién está pensando: la IA o la persona que cursa?). En caso de duda, una regla orientadora es preguntarse: ¿podría explicarse y defenderse con palabras propias todo lo que se está entregando?